Autor: Lic. Yoannis Portuondo Gámez / yoannis.portuondo@jovenclub.cu
Technology and inclusión: «The light of the future» shines in Holguín
En un mundo donde la innovación avanza a pasos agigantados, la verdadera medida del progreso no está en los procesadores más rápidos o en los algoritmos más complejos. Está en la capacidad de una sociedad para asegurar que nadie quede al margen de esa revolución. Trabajar con y para las personas en situación de discapacidad no es caridad ni benevolencia. Es un acto de justicia social, de inteligencia colectiva y, sobre todo, de reconocimiento del valor intrínseco de cada ser humano.

En Cuba, este principio se materializa en iniciativas concretas, que cruzan la frontera entre la tecnología y la inclusión. Un ejemplo destacado tiene lugar en Holguín, donde los Joven Club de Computación han priorizado, dentro de su misión de informatizar la sociedad, la atención a personas con discapacidad. Bajo la consigna de la campaña «Joven Club Por Cuba», se desarrollan acciones que demuestran que la tecnología puede ser un puente, no una barrera.
Una alianza que trasciende las aulas
Desde hace dos años, la Escuela Especial Jorge Ricardo Masetti Blanco y el Joven Club Municipio Holguín mantienen un convenio de colaboración que ha transformado la formación de los estudiantes. A través de talleres, visitas a las instalaciones tecnológicas y actividades vocacionales, los alumnos y sus profesores se acercan a temáticas que van desde herramientas informáticas básicas hasta conceptos de punta como la inteligencia artificial.
Este acercamiento no solo fomenta habilidades técnicas: siembra la semilla de un futuro donde la discapacidad no define las oportunidades. Los instructores del Joven Club —Elizabeth, Ramona y Juan Carlos— han sido los encargados de guiar este proceso, demostrando que la paciencia, la empatía y la innovación pedagógica son tan importantes como el dominio técnico.
«La Luz del Futuro»: un proyecto con visión
Coincidiendo con la fecha memorable del 19 de mayo, en homenaje a José Martí, la escuela inauguró dicho proyecto. Este espacio está dedicado al crecimiento y formación de los educandos con miras a ser útiles en la sociedad a través de un oficio. El uso de las tecnologías para distintas profesiones —desde diseño asistido por computadora hasta automatización básica— forma parte del programa que impartirán los instructores del Joven Club.
El acto de apertura, cargado de simbolismo, contó con la presencia de directivos de Educación del municipio, representantes del Consejo Popular, autoridades políticas y educativas, los autores del proyecto, tutores laborales y, por supuesto, los estudiantes. Todos ellos fueron testigos de cómo un espacio físico y pedagógico puede convertirse en un faro de esperanza.

Más que un proyecto, un compromiso «La Luz del Futuro» no es un simple taller extracurricular. Es una declaración de principios: la tecnología debe ser accesible para todos. En un contexto donde la inteligencia artificial, el big data y la automatización redefinen el mercado laboral, excluir a las personas en situación de discapacidad sería un desperdicio de talento y una injusticia social.
